El apellido que no tengo y el bisabuelo que encontré: De los Andes a los Apeninos bajo las bombas.
De cómo pasé de juzgar a mi bisabuelo extranjero a apreciar su historia.
1. El peso del silencio
Mi apellido
Mi primer apellido (paterno) es Valencia, es un apellido que porto con orgullo y que he rastreado hasta 7 generaciones atrás, siendo su más antiguo representante conocido por mí, el señor Mateo Valencia, nacido a finales del siglo XVIII probablemente en Cácota, Norte de Santander (o un pueblo cercano), que se casó con Juana Joaquina Buitrago el 17 de julio de 1806 en ese pueblo. Cuatro años después, en la ciudad de Pamplona (hoy a una hora de Cácota en automóvil), capital de la Provincia, un 4 de julio (16 días antes que en Santa Fé de Bogotá) se daba el Grito de Independencia contra la Corona española.

Cácota, Norte de Santander
Se casaron siendo súbditos del Rey y sus hijos nacerían en una República, y de esa descendencia vengo yo. Pero....
Las negaciones
Hay una sección de mi árbol a la que desde que empecé seriamente con la genealogía, llamo la rama negada que consiste en dos personas a las que sus padres no les dieron su apellido a la hora del bautizo. Estas personas son mi bisabuela Zoila Valencia, hija de Zoilo María Jeréz y Nieves Valencia (bisnieta de Mateo Valencia) y mi abuelo (nono) Antonio Claudio Valencia , hijo de Fortunato Schifino, el protagonista de esta entrada y Zoila Valencia.
Se muestra la información de antepasados fallecidos.
Honestamente confieso que desde que empecé en este viaje de descubrimiento e investigación histórica familiar, empecé a desarrollar una aversión hacia estos dos personajes, pero especialmente contra Fortunato Schifino, pensando un poco en ese estereotipo de europeo que llega a hacer lo que le place en América en pleno siglo XX como si nada. Por tal motivo, me despreocupaba por esa rama que no solo se me dificultaba un poco el trabajar (no tenía fuentes documentales, al contrario que en el resto de mis líneas del árbol) sino que dada la aversión, sentía que no merecía mucho la pena indagar más.
¿Cómo querer a alguien que no se dignó a dar su apellido a mi abuelo? pensaba.
2. El Hallazgo: Cuando las fuentes hablan por el que ya no puede hacerlo
La actualización
En los últimos meses, FamilySearch, la plataforma que uso para investigación genealógica y que recomiendo en demasía siempre y cuando se use bien y se documenten todas las cosas, ha implementado tecnología de detección de caracteres en cientos de miles de imágenes digitalizadas de registros documentales ligados a la genealogía. Y hasta hace poco, se transcribieron automáticamente los registros del pueblo de donde venía Fortunato: Morano Cálabro, al sur de Italia en zona montañosa.
Morano Cálabro
Primero: Los Andes
Pero antes de buscar en registros italianos (porque de entrada aún no sabía que estaban actualizados), hace unos días busqué en Arboledas, Norte de Santander, municipio en donde nació mi abuelo Antonio Claudio. Y ahí encontré la primera aparición de Fortunato en un documento, ¡al fin!
Consistía en una escritura pública de compraventa de 1917 en Cucutilla, Norte de Santander relacionando una venta en Arboledas por parte de Fortunato de un terreno llamado "Ventanitas" con una casa pajiza de habitación, con cultivos de café, huertas para consumo propio y rastrojos por valor de 120 pesos oro (que actualizada al valor de oro hoy en día, equivaldría a unos $5700 USD, unos 22 a 24 millones de pesos colombianos de 2026). En la escritura se menciona que Fortunato había comprado el terreno unos 3 meses antes.
Firma de mi bisabuelo en el documento
El comprador del terreno fue el señor Leonardo Faillace, que también era vecino de Arboledas. Aquí empieza lo interesante: tanto Schifino como Faillace podrían ser paisanos, y al consultar con un grupo familiar con mis tíos, uno de ellos me confirmó de una familiar que había oído a su madre de la relación de los Schifino con los Faillace. ¡Primer check!
Dato curioso: Los Faillace fueron famosos por iniciar varios tipos de empresas de manufactura y agricultura en Colombia, tal como se ve por ejemplo en el artículo llamado "Entre Macondo y Barranquilla. Los italianos en la Colombia caribeña. De finales del siglo XIX hasta la segunda Guerra Mundial" en donde se habla por ejemplo de la empresa que existe al día de hoy llamada: Hermanos Faillace Ltda, en Cúcuta, Norte de Santander...
Otra búsqueda me llevó a una partida de bautizo de 1910 en Gramalote, Norte de Santander, de una niña llamada Maria Morelli, nieta de Miguel Ángel Morelli (un nombre para recordar, lo veremos más adelante...) y María Schifino (que al día de hoy aún no sé qué es para Fortunato, podría ser tía o tía abuela) e hija de Domingo Morelli. De nuevo se ven otros apellidos italianos que pronto veremos de nuevo en esta historia.
Comienzo del cambio
En este punto Fortunato era más que un fantasma del que no sabía mucho: ahora era un ser humano que estaría relacionado con una red de paisanos en tierras colombianas.
3. De los Andes a los Apeninos
La aparición
Por fin surgió: gracias a que tenía de manera indirecta un registro indirecto, pasó lo que no había pasado nunca antes: Logré encontrar buscando textualmente un documento legal con el nombre de Fortunato, ¡en suelo italiano!, tenía el acta de matrimonio con Monserrata Marzano.
¿Qué encontré aquí?: Fortunato aparece como alguien de 34 años en 1910, concuerda con lo que sabía de que nació por ~1875, era soltero (célibe, dice en el documento) y la profesión era "Propietario", por lo tanto tenía bienes. Su padre y madre, cuyos nombres eran Antonio Schifino y Mariangela Marranghello aparecían como (Fu), por lo tanto estaban difuntos para el momento de su matrimonio. En otras palabras, en algún momento antes de los 34 años quedó huérfano, por lo tanto no parecía que hubiese algo que lo atara al Viejo Mundo.
Y sobre su esposa: Tenía 38 años, era mayor que él, también "propietaria", y sus padres eran (presten atención) el difunto Nicola Marzano y Mariangela Faillace. Un testigo clave que firmó en el documento fue Giuseppe Faillace, probablemente primo de Leonardo, a quien vendería tierras 7 años después en los Andes.
Apariciones en defunciones
Luego empezaron a surgir documentos que detallaban muertes de personas en donde Fortunato firmaba como testigo.
- Irene Senami, hilandera (1902), 73 años.
- Declaran la muerte Domenico Faillace (campesino de 27 años) y Gennaro Celia.
- En este documento se menciona que los campesinos "no entienden" (no saben leer) por lo tanto por eso firmaba Fortunato.
- Fortunata Bruno, hilandera (1903), 73 años.
- Reportan la muerte Fortunato Schifino y Filippo Maineri (carpintero, 21 años)
- Era viuda de Rocco Bloise
- Lugar de fallecimiento: Strada Chianile, No 11
- Padres de la difunta: Guiseppe Bruno y Maria Viola
- Testigos: Luigi Faillace de 21 años y Carmine Rosito de 30.
- ¡De nuevo un Faillace firmando junto a Fortunato!
- Carmina Di Leone (1905), ama de casa, 83 años
- Domicilio: Strada Ferrante, número 13
- Viuda de Vincenzo Maranghello (posible tía política; descartada como abuela, como veremos más adelante)
- Hija de Rocco Di Leone y Francesca
- Michelangelo Morelli (1911), 87 años
- Viudo de Maria Schiffino. ¡¿Los recuerdan?!, son los abuelos de Maria Morelli
- En el registro de Gramalote, se castellanizó su nombre a Miguel Ángel Morelli
- Padres: Luca Morelli y Camilla Blotta
- Lugar: Murió en su casa en Strada Maddalena, Morano Cálabro
- Testigo: Fortunato Schifino.
- Su hijo Domingo habría emigrado a Colombia antes (pronto veremos que con Michelangelo), ya que el bautizo de María se dio en 1910, un año antes de la muerte de su abuelo.
En este punto se hacía muy frustrante la costumbre cálabra de bautizar a los hijos con nombres de abuelos ¡porque se encontraban muchas personas con los mismos nombres y apellidos! (fue fácil saber suponer con buen grado de confianza que los Fortunato que firmaban era el mismo porque mencionaban su edad).
⚠️ Nota técnica: Me apoyé mucho de Gemini para realizar las traducciones e interpretaciones de las no tan perfectas (pero de muchísima ayuda) transcripciones de FamilySearch, y tras revisar varias actas se "emocionó" mucho Gemini 3.0 Pro creyendo que había encontrado a los abuelos de Fortunato pero no era así y le corregí: por esta razón hay que saber usar las herramientas IA de generación de texto, son buenísimas pero usadas con buen ojo crítico.
Se necesita de buen ojo para encontrar fuentes, pero se necesita más un filtro mental que permita separar la emoción de los datos en los que se puede medianamente confiar (a fin de cuentas fueron documentos creados por humanos con sesgos, convicciones y propensos a errores).
El matrimonio de los papás
Después de encontrar esos registros de defunciones y varios documentos de homónimos que no concordaban por las fechas con la secuencia lógica de la investigación ni por los apellidos de los padres, aparece el documento que estaba buscando: ¡el acta de matrimonio de los padres de mi bisabuelo Fortunato! (en realidad, la promesa de matrimonio, documento antes de)
¿Qué se encuentra en ese documento del 8 de mayo de 1870?
- El novio: Antonio Schifino
- Edad: 23 años (sería de 1847)
- Profesión: Silvestre o similar, probablemente era guardabosques o silvicultor.
- Padre: Fedele Schifino, Vetturale (Arriero)
- Madre: Fortunata Morelli Filatrice (Hilandera), por ella seguramente bautizaron a Fortunato con su nombre
- Se menciona que vivía con su madre
- Importante: ¿Recuerdan el apellido Morelli? nuevamente aparece.
- La novia: Mariangela Marranghello
- Edad: 22 años (sería de 1848)
- Profesión: Filatrice (Hilandera)
- Padre: Pasquale Marranghello (difunto)
- Madre: Giovanna Russo (Hilandera)
- Se menciona que vive con su madre
Dato curioso al márgen: Al nacer Mariangela, Napoleón III era presidente de la República Francesa, mientras crecieron junto con Antonio y hasta el momento de casarse, este fue Emperador de los Franceses, cuyo mandato terminaría en septiembre del mismo año del matrimonio Schifino-Marranghello.
¿El detonante Morelli?
Justo después de encontrar aquella acta de matrimonio, encontré otro matrimonio en 1898 entre un campesino de 24 años llamado Domenico Serrani y Fortunata Morelli, siendo los padres de la novia Fortunata, la ya conocida pareja: Michelangelo Morelli y Maria Schiffino. Pero lo más notorio es que se menciona que Michelangelo, que era campesino (contadino) está en América:
Alto aquí: Tenemos que Michelangelo Morelli, esposo de Maria Schifino, campesino de Morano, estaba en América para el año 1898, y en 1911 moría de nuevo en su tierra natal, por lo tanto: había regresado y quizás era cercano a Fortunato. A lo mejor, le contaba a él sobre las bondades de América y este aún no se decidía a partir.
Antes de seguir quiero pensar un poco en la vida de Fortunato: Era un hombre que sabía leer y escribir, seguramente dentro de los vecinos de la Strada Ferrante, era alguien que por ser letrado firmaba por la gente que no sabía, a lo mejor si necesitaban hacer algún trámite pensaban para sus adentros: "Vamos donde el buen Fortunato, él de seguro nos hace el favor", quizás era alguien conocido en su comunidad y cuidaba por los viejos cercanos de su familia cercana y lejana. A lo mejor, cada persona mayor que moría era una raíz menos que lo ataba a su tierra natal, y las charlas con Michelangelo lo entusiasmaban a irse.

Recordemos que Morelli era campesino, a lo mejor le habló de lo maravillosas que son las tierras de los andes colombianos para la agricultura, y a lo mejor le habló sobre el maravilloso café que empezaba a aflorar en la tierra que me vio nacer, porque también se sabe que al venir a América, mi bisabuelo trabajó de cerca con cafeteros, importando maquinaria para vendérsela a ellos.
Pausa: pequeña anécdota personal
A propósito del café, y gracias a él de manera indirecta fue que empecé hace poco más de un año a documentarme exhaustivamente en temas de genealogía, gracias a un paseo al que fui con un par de amigos, en donde les comentaba que no podía consumir café después de cierta hora porque me desvelaba.
Uno de ellos (son hermanos) me comentó que normalmente el colombiano no solo está acostumbrado sino que genéticamente es más resistente al café (es prácticamente meme el hecho de que consumimos mucho esta bebida), y que las personas a las que les sienta pesado o desvela, tienen más representación genética compatible con personas de Europa, a lo que repliqué que mi bisabuelo era de allá y tras intercambiar un par de ideas, me contaron de un par de sitios web que fueron los que comencé a usar para rastrear mis antepasados.
Meses después de comenzar ese viaje, encontré que soy primo lejano de ellos, pues compartimos un antepasado de finales del siglo XVIII, que por cierto, comparto con varios amigos más. ¿Qué aprendí con esto? Estamos más conectados de lo que parece, y construir árboles genealógicos es una de tantas maneras que he encontrado para conectar con mis paisanos, cuyas raíces compartimos.
Volviendo a la península Itálica: Contexto político
Te lo prometo, esto tiene mucho que ver para intentar entender a mi bisabuelo.
Algo que me encanta de la investigación genealógica es que me da una excusa para sentir la historia como algo propio, más que algo que sea mío per se, como un ente forjador que permitió que ciertas condiciones se prestaran con las que mis antepasados jugaron y con ellos, mi destino se vio afectado. Cuando nacieron los padres de Fortunato, Morano no estaba en un Estado llamado Italia: Eran súbditos del Reino de las Dos Sicilias, y a su vez del Rey Fernando II de las Dos Sicilias de la casa de los Borbones (de hecho, bisnieto de Carlos III de España, nieto del famoso Luis XIV de Francia, el Rey Sol).
Ni los Borbones ni los Habsburgo que también se encontraban en terreno de la bota, eran casas italianas, y durante un convulso proceso de movimientos nacionalistas que se considera termina coincidencialmente en el año de matrimonio de mis tatarabuelos (1870), cuando se unifica Italia y el Reino de Italia renace siendo rey Víctor Manuel II de Italia, de quien nació siendo súbdito mi bisabuelo Fortunato (mientras tanto, en esa época mis antepasados Valencia no estaban bajo la voluntad de un Rey aunque también en una patria en constante guerra).
Tras la unificación, los ánimos bélicos estaban candentes, y no solo en Italia, reinos e imperios que luchaban directamente o con muchas fricciones diplomáticas estaban cada vez más incrementando la presión de una olla que no tenía tope y que en algún momento tendría que estallar como nunca antes lo había hecho en la historia. Para 1911 Italia entra en guerra con el Imperio Otomano e invaden la Libia actual. Es este el último año del cual tenemos registro de Fortunato en Europa, hasta que en 1917 encontramos ya sus movimientos en tierras del oriente colombiano.
Postal italiana en 1911 sobre la guerra ítalo-turca
Recordemos quién era mi bisabuelo: Una persona que se cuenta era estudiada, sabía leer, tenía propiedades, quizás tenía una formación política (se cuentan de movimientos políticos que tendían al socialismo en el sur de Italia) y que seguramente estaba al tanto de lo que ocurría con su país y continente. Quizás al morir Morelli en abril, y luego en septiembre al estallar la guerra decidió irse en algún punto previendo que el Viejo Mundo ya estaba demasiado tenso y en algún momento se iba a estallar esa bomba que llevaba siglos calentándose... no lo sé. Lo cierto es que emigró tras la promesa de un Mundo Nuevo tras el océano.
Y no era el descendiente de gente acaudalada que en mi imaginario pensaba que había llegado a América a ser irresponsable, era descendiente de arrieros e hilanderas que tejían en su patria un futuro que al cabo de un rato iba a ver el horror de lo que sería una Guerra Mundial apenas 3 años después.
4. El hombre que leía a Dante
Regreso a Italia
Una vez había pasado todo el ajetreo de la Gran Guerra y tras haber trabajado en América (la Primera Guerra Mundial), Fortunato regresó junto con una de sus hijas (que por cierto, a quien sí dio su apellido, hasta donde sé, la única en América), donde ya mayor y acompañado de su pequeña hija donde quizás volverían a la familiar Vía Ferrante
En Morano se encuentran construcciones con arquitectura medieval, incluso hay un castillo normando y ese tipo de edificaciones jugará un papel decisivo en lo que viene a continuación.
Volver para encontrar de nuevo al demonio
Por fin volver cuando se terminó la Gran Guerra, ahora todo puede ir mejor, ¿verdad?
Pues, mientras mi abuelo Claudio Antonio crecía en las montañas de Norte de Santander, una vez en Italia, Fortunato vería el ascenso de Mussolini y también como desde Alemania un austriaco llevaba a Europa a otra gran guerra, y esta vez aún más devastadora y trágica.
Existe una anécdota en la familia que impulsado por la investigación de estos días me he puesto en la tarea de buscar un contexto algo más completo para poder transmitirla en este artículo.
El 3 de septiembre de 1943 (mi abuelo tendría 9 años), el Ejército Británico bajo el mando del famoso general Montgomery, desembarcaba en Reggio, Calabria (al día de hoy a menos de 3 horas en automóvil a Morano, Calabria) sin encontrar casi resistencia en el marco de la Operación Baytown. Tras la rápida rendición italiana, y ante la preparación que tenía Hitler ante ese escenario, se activó la Operación Achse en la cual Alemania ocupó Italia y capturó a muchos italianos como prisioneros para enviarlos luego a trabajos forzosos en suelo bávaro.
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Unidades antiaéreas de la División Panzergrenadier 29 en el Estrecho de Mesina (Sicilia-Calabria).
Calabria estaba ahora bajo el control nazi con la División 76 de Panzerkorps del General Herr, equipado con la División 26 Panzer y la División 29 Panzergrenadier. A pesar de eso, los alemanes no libraron combates decisivos contra las fuerzas del desembarco británico, sino que optaron por la estrategia de retirada ordenada hacia el norte.
El bombardeo aliado intenso y la anécdota
Lo más seguro es que elementos de la División 29 Panzergrenadier usaban las vías cercanas a Morano o en el mismo pueblo (por ejemplo buscando provisiones para las tropas, podrían confiscar bienes de locales) para la retirada controlada de tanques y vehículos blindados, mientras la RAF (Royal Air Force) británica vigilaba desde los cielos buscando cualquier señal de alemanes en retirada.
Cuenta la anécdota, que en una noche ya con 67 años y con los nazis huyendo hacia el norte, Fortunato Schifino salió al patio de su casa y encendió una vela para leer La Divina Comedia, de Dante, buscando consuelo en la literatura clásica ante un mundo nuevamente sumido en guerra, en una inquieta noche más mientras avanzaban los aliados desde el sur.
Por error, desde un avión aliado (probablemente por el ataque cercano a tierra, un Hawker Hurricane o un Supermarine Spitfire, curiosamente este último mi avión favorito de todos) el piloto detectó la luz, que ante el toque de queda tácito habrá confundido con algún comando alemán y decide lanzar una bomba quizás fragmentaria.
Fotografía del 2016 con los dos cazas que supongo podrían ser los usados por los británicos para lanzar una bomba sobre mi bisabuelo (no me creo estar escribiendo esto)
El milagro de la piedra
Los pesados y gruesos muros medievales de su pueblo le protegerían, puesto que gracias a que le sirvieron de búnker, la bomba no le afectó, las piedras de sus antepasados lo salvaron de las bombas de su tiempo que no lograron romper una defensa que llevaba siglos protegiendo su lugar de nacimiento.
¿Quién fue Fortunato?
En este momento, teniendo todo este panorama solo puedo pensar en que mi bisabuelo no fue solo alguien que no dio un simple apellido. Fue alguien que
- Sirvió como patriarca joven tras enterrar a sus padres.
- Era un personaje que para la época de un pequeño pueblo agrario, sabía leer y era culto admirador de lo clásico.
- Fue un personaje influenciador en su pueblo, la gente lo buscaba y seguramente se trataba bien con sus paisanos.
- Siguiendo la costumbre de sus ancestros, nombró a su hijo como se llamaba su padre: Antonio. De hecho, el primogénito varón de Claudio Antonio es mi padre, Jose Antonio, así que mi padre tiene el nombre de su bisabuelo Schifino, a pesar de no tener su apellido.
- Trabajó en Colombia relacionado con el negocio agropecuario, tal como sus paisanos.
- Cruzó el océano tras enterrar a una generación de ancianos en el que se encontraba el que quizás fue su mentor e inspiración para emigrar: Michelangelo Morelli.
- Buscó nuevas oportunidades en mi tierra, que vería nacer a todos mis demás antepasados.
- Volvió ya mayor a su tierra natal, para ver hundirse nuevamente en el horror de la guerra a su nación.
- Nació como súbdito de un rey en un continente lleno de reinos e imperios, para morir en un continente nuevo que no sería el mismo tras dos guerras mundiales.
5. Conclusión: El perdón y el árbol gigante
¿Por qué hacer genealogía?
En mi caso, he logrado sentirme más cerca a las personas que ya no están que sin ellas yo no podría existir, pero más que un coleccionar de nombres y apellidos, la práctica genealógica ha sido un reencuentro con esas partes humanas que no dejan de ser humanos como yo, seres que tienen aciertos, logros, miedos, historias y variedad de dimensiones que interactúan con las de los demás.
¿Para qué hacer esto? miren, hace dos años no sabía prácticamente nada de mi bisabuelo, hace un año conocía un poco más y tenía una vaga idea de cuáles eran los nombres de sus padres, y gracias a la tecnología, hace un par de días pude armarme un panorama mucho más completo de lo que era Fortunato, sus padres y lo que eran sus abuelos en una localidad rural en medio de las montañas del Cálabro italiano desde tiempos casi napoleónicos.
Ya no siento que tenga rencor alguno hacia él, sería estúpido. Vivió demasiadas cosas, se lanzó a la aventura y creció seguramente como empresario y persona en una época que pedía mucho de él y sus allegados.
Invitación
Este es el mejor momento para empezar a buscar información de tus raíces, para conocerlas, para perdonarlas (sé que no necesitan perdón, es más una labor de encontrar paz personal) y de conectar con familiares lejanos que podrías ver en el día a día sin saberlo. Hay un árbol gigante que nos conecta a todos con sus ramas. Permítete conocerlo.






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